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El MODEP llama a votar en blanco


El Movimiento por la Defensa de los Derechos del Pueblo, integrante del PDA, llama a votar en blanco en la elección presidencial.

Por la importancia política de esta definición, El Socialista entrevistó al compañero Frank Molano, integrante de la vocería de dicho movimiento.


El Socialista: compañero Frank, ¿qué es el MODEP?

Frank Molano: El Movimiento por la Defensa de los Derechos del Pueblo – MODEP, es una organización política de carácter social y popular, que vincula expresiones organizadas que durante la década de 1980 y 1990 enarbolamos las banderas del antiimperialismo, el internacionalismo, la lucha por la Nueva Democracia y el Socialismo y la unidad de la clase obrera con otros sectores del pueblo; así obreros y trabajadores, campesinos, mujeres, estudiantes universitarios y de secundaria, jóvenes de los sectores populares, artistas e intelectuales del pueblo de varias regiones del país, confluimos en el MODEP en el año 2002; desde entonces enarbolamos un programa de transformación revolucionaria de la sociedad colombiana.

Tarea que consideramos es una labor colectiva de los sectores democráticos y revolucionarios, que aspiramos a una Colombia democrática y socialista. Hicimos parte del Frente social y Político y participamos en la formación de la coalición política Polo Democrático Alternativo, como expresión de diferentes sectores de oposición; tanto en el FSP, como en el PDA actuamos con los criterios de unidad, independencia y autodesición.

ES: ¿Cuáles son las consideraciones políticas y programáticas que los han llevado a ustedes a romper con la campaña presidencial del Polo, la campaña de Petro, y llamar a votar en blanco?

FM: Desde que decidimos ingresar al PDA, éramos consientes del carácter ambivalente de este acuerdo político, apoyamos el Ideario de Unidad y el programa presidencial que expusiera Carlos Gaviria en el 2006, pues consideramos que permiten un acuerdo programático básico para la unidad de la izquierda y la oposición al régimen fascista y neoliberal que se ha venido instalando en el país. Pero también reconocemos que existen corrientes políticas, hay una derecha, un centro y una izquierda en el PDA, y que esa condición se debe saber manejar, además que la principal limitación del PDA es su restricción unilateral al accionar político en el ámbito exclusivamente electoral, quedándose rezagado frente a las luchas populares y a presentar iniciativas políticas de fondo. Y sobre todo no ejerciendo control político en el ejercicio de los gobiernos locales, en donde los mandatarios del PDA gobiernan con políticas, muchas veces contrarias a lo expresado en el ideario de Unidad.

El MODEP ha cuestionado que un sector del PDA, con una postura pragmática, de conciliación con sectores de la gran burguesía, liderado por Gustavo Petro, en nombre del realismo político, impulse un proyecto político en contravía del Ideario de Unidad, al cual le agrega el condimento del anticomunismo, tan de gusto de la granburguesía y los terratenientes colombianos. Cuando se da la consulta interna, apoyamos decididamente a Carlos Gaviria, un demócrata consecuente, no anticomunista, y cuestionamos la manera en que la campaña de Petro manipuló y satanizó a Carlos Gaviría. Cuando Petro es elegido como candidato presidencial, inicia con un conjunto de planteamientos ajenos al programa del PDA: defensa del proyecto de la seguridad democrática, garantías de no enjuiciamiento a Alvaro Uribe Vélez, aceptación de la presencia de las bases militares norteamericanas, si se ajustan a la legalidad constitucional, defensa del programa fascista corporativo de Familias en Acción, y llamados, como lo ha hecho anteriormente a alianzas con sectores de la oposición granburguesa al uribismo.

Este enfoque de la campaña de Petro rompe el Ideario de Unidad, pasa por encima de los acuerdos del I y el II Congreso, y de la hoy si nombrada, con fines electoreros “disciplina de Partido”, por eso el MODEP no apoya la campaña electoral del PDA. No llamamos a la abstención o a anular el voto, porque la abstención en un país de tradición abstencionista, no le da rostro al inconformismo con el régimen. El fascismo triunfa cuando además de imponer un modelo económico, derrota la aspiración de los sectores populares a construir una sociedad diferente y abre vía al reformismo que actúa desde la lógica del realismo político, exclusivamente de lo lograble dentro del marco impuesto por el modelo económico dominante y el régimen político hegemónico.

Entonces, el rostro visible de la protesta, en los términos de la actual coyuntura electoral es el voto en blanco, es la voz de “ninguno nos representa”. No estamos de acuerdo con el “voto útil”, esa idea de votar por el mal menor. El Voto en blanco, expresa una postura consciente de rechazo a las viejas prácticas políticas de terratenientes y burgueses. Es necesario que aclaremos los malentendidos que hoy existen sobre esta opción, no es cierto que se sume al candidato ganador, la reforma electoral garantiza que si el voto en blanco es mayoría simple, obliga a repetir elecciones con otros candidatos; no es cierto que el PIN, el partido de la gata y los paracos, estén con el voto en blanco; ellos están cañando, y buscando prevendas, esa corriente mercenaria siempre se vende al mejor postor. Claro además del voto en blanco, el MODEP se ha sumado a otras iniciativas: de una parte con los sectores de izquierda del PDA luchar porque este movimiento desborde su marco de acción electoral parlamentario y se vincule decididamente a desarrollar la protesta social; de otra parte a la necesidad de construir un proyecto nacional revolucionario, que no se limite al reformismo y a la componenda, sino a la ruptura programática, por eso con otros sectores estamos llamando a la realización de la Marcha Patriótica por la Independencia y a la Instalación – Apertura del Congreso de los Pueblos, los días 19, 20 y 21 de julio.

ES: ¿Qué apreciación política les merece la propuesta y campaña del partido Verde, de Antanas Mockus?

FM: Frente a esto queremos plantear lo siguiente. No es cierto lo que dicen algunos analistas, que las elecciones parlamentarias son la expresión del país político, de la corrupción, el clientelismo y la mafia, mientras que las elecciones presidenciales expresan el país nacional, el voto reflexivo, fundamentado en valores cívicos, el voto independiente. Esta explicación es supremamente reduccionista. Esta campaña electoral por la presidencia y la anterior campaña parlamentaria, expresan la pugna en el seno de las clases dominantes, en donde se pone en juego, ideologías, maquinarias clientelares, compra de conciencias y violencia para obligar a votar o no, por uno u otro candidato.

En esta campaña presidencial ningún candidato está expresando los intereses del pueblo. En los últimos 30 años se impuso un régimen fascista neoliberal, que acumuló una gigantesca masa de capitales provenientes del narcotráfico, el capital financiero, las ganancias de los monopolios del comercio y el turismo, la inversión imperialista y la acumulación de la burocracia militar, que tiene su propio grupo monopólico (Grupo Social y Empresarial de la Defensa). Es sobre esos dineros y en contra del pueblo que se ha impuesto el modelo de crecimiento económico. Para esto requirieron un régimen político fascista, que limitara los espacios democráticos y reprimiera la protesta popular. El fascismo es de una parte antidemocracia, aunque conserva la democracia formal, pero de otra parte es corrupción y componenda para mantener estabilidad política. Los ocho años de Uribe Vélez han significado la radicalización del fascismo, del neoliberalismo y de la corrupción. Hoy las clases dominantes discuten si los logros del uribismo, deben seguir siendo administrados desde la lógica mafiosa - paramilitar, o desde una lógica tecnocrática despótica.

Antanas Mockus, representa los intereses de sectores de la granburguesía que quiere que sus fortunas sean administradas por un notablato técnico – despótico, no quieren de ninguna manera democracia, piden fascismo, pero un fascismo “culto”, en ese sentido les va muy bien Mockus. Los planteamientos de la campaña de los Verdes, no cuestionan el modelo económico de megaproyectos minero-energéticos, expansión predatoria de monocultivos de exportación, inversión imperialista, legalización de las fortunas del narcotráfico y garantías plenas al capital financiero. En eso Mockus es transparente, no va a poner en riesgo el modelo, lo va a administrar con mayor racionalidad burguesa. Además de mantener la represión para seguir expulsando indígenas, campesinos y pobladores urbanos que habitan territorios ricos en recursos, de seguro realizará campañas pedagógicas para que la gente entienda que están equivocados, que deben irse pacíficamente, perderlo todo, pero eso si, muy contentos y decentes. Mockus propone mantener la confianza inversionista, la seguridad democrática y la cohesión social, pero dice que estas pueden ser mejores con campañas ideológicas, llamadas pedagogías ciudadanas. “Todos ponen, unos pocos ganan”, es la idea de democracia de Mockus. Esto gusta mucho a sectores pequeño burgueses urbanos, con profundas nostalgias aristocráticas y a muchos sectores intelectuales escépticos escandalizados con la brutalidad uribista. Si nos damos cuenta esta tendencia (despótica – tecnocrática) que reclama la gran burguesía colombiana y los monopolios imperialistas, y que tanto gusta a las clases medias, incluso la expresan las candidaturas de Santos, Sanín, Vargas Lleras y Pardo. Para hacer una caricatura explicativa, el modelo hacendatario mafioso exportador, tendrá, a los ojos del gran capital una mejor presentación en el contexto de un mundo internacionalizado, con un gerente filósofo como Mockus, que con un gamonal clientelista y traqueto como Álvaro Uribe. Sin embargo, no se puede descartar el poder de la burocracia mafiosa. No creemos que se resigne pacíficamente a dejarle el paso libre al fascismo culto. Lo que tanta motosierra les costó no lo van a dejar en un pacto de caballeros al que para nada han estado acostumbrados.

ES: Visto el proceso del Polo Alternativo Democrático en los últimos meses y los previsibles resultados de su campaña presidencial, ¿cómo aprecian el futuro del PDA?

Desde hace rato hay sectores que desde dentro y fuera del PDA quieren su disolución. Lucho Garzón, que comparte la misma concepción pragmática de Petro, abandonó el PDA y terminó con los Verdes, eso sí, de segundón; una parte de la exCorriente de Renovación Socialista también fue a parar a los verdes. Al parecer, algunos del PDA desde ya están haciendo maletas, para donde les garanticen contratos y componendas. Lo que corresponde es dar una lucha decidida porque el PDA recobre y profundice su carácter de ser un referente social y político que proyecte un país alternativo. Si eso no se logra, lo consecuente es seguir bregando por espacios de articulación de los demócratas consecuentes, de los revolucionarios, para volver a levantar las banderas de la movilización popular, la aspiración de otra Colombia democrática y socialista y de un programa inmediato de lucha contra la intervención imperialista y la arremetida antipopular fascista (culta o traqueta) que el gran capital requiere para desenvolver y asegurar su esquema de crecimiento económico.

1 comentario:

  1. Excelente artículo...
    Ahora lo que queda es insistir al interior del PDA que tome el camino de la movilización social y popular como su bandera de lucha y no simplemente el "cretinismo parlamentario"...

    Recuerden todos los activistas del PDA que:
    "Con la lucha se conquistan libertades y derechos... Con la lucha se defienden"

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