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La Neo Protesta


Diego Leandro Marín

El Diario del Otún


La neo protesta no es nueva en su naturaleza originada en la resistencia que la gente experimenta ante la imposición de cualquier forma de poder, o de hegemonía diría Gramsci, es neo porque se trata de variadas formas de expresión a través de las cuales se rechazan no sólo las políticas neoliberales gestionadas por el poder formal, sino además los modos de imponerlas.

Y no es que el mundo apenas se explique con opuestos como de alguna manera se entendió en la llamada Guerra Fría del mundo bipolar, por amplios sectores de la población, es que en medio de la complejidad de las sociedades contemporáneas persiste la configuración de enormes grupos sociales que al menos comparten su insatisfacción con respecto a algo, en medio de las coyunturas políticas del orden social globalizador.

De hecho si nos detenemos a mirar en detalle la historia de la humanidad encontraremos cuáles han sido las maneras de protesta de los pueblos, solo que aquí nos situamos en la modernidad y por consiguiente de los medios de comunicación y la denominada cultura de masas.

Como antecedentes en el siglo anterior podemos fijar las huelgas obreras, los motines realizados por las diferentes agremiaciones, los reclamos de usuarios de servicios públicos, las protestas de mayo del 68, y entonces el panorama se torna cada vez más amplio.

Aquí el interés es señalar algunas dinámicas de la protesta estudiantil de hoy en día, que en Colombia y con relación a Chile y otras latitudes, ha tomado diversas formas de expresión desde la calle a las redes sociales, pasando por plazas, centros comerciales y otros espacios públicos de alta concentración y flujos urbanos.

Sentido y Orden


Y ¿cuál es la naturaleza de la neo protesta?, ¿en qué consiste el ser, la dimensión ontológica o existencial de la protesta?, en este sentido lo primero que hay que decir es que tal fenómeno no es producto de un capricho de jóvenes desinformados y menos aún del brote apasionado que trivializa el contenido político de la movilización social. Es más que eso, si por un lado ha emergido en la marea de hiper-información e hiper-codificación mediática en la que vaga a la deriva la verdad, como forma de expresión obliga a que se haga visible la realidad de quienes se sienten excluidos en las antípodas del Estado de derecho.

Dicha verdad a la deriva, esa realidad invisible permanece latente en los grupos humanos, y se opaca debido a la violencia simbólica que se despliega de manera directa o sutil, a través de los canales oficiales del poder real o por medio de los mensajes codificados a través de los medios de comunicación.

Para algunos observadores de este asunto la protesta se genera como fenómeno de masas que aglutina a la gente a través de una especie de contagio como pensaba Gustav Le Bon, o siendo una expresión del alma colectiva no deja de alimentarse de esa energía libidinal y por consiguiente de las represiones originadas en el núcleo familiar, de las que el individuo presa de sus fetiches, busca sublimar a través del ideal del yo o en otras palabras a través de un hipnotizador o caudillo, un seguidor como lo expresó Sigmund Freud.


Redes sociales


Pero lejos de estas apreciaciones y sin mencionar la mirada de Ortega y Gasset entre otros pensadores de la modernidad, nos encontramos frente a un fenómeno que desborda estas explicaciones, primero porque aunque en la protesta de hoy existen voceros visibles en los foros, los debates y las audiencias públicas, el grueso de la discusión se está dando en las redes sociales, sobre todo en Facebook, YouTube y Twitter donde se relativizan los caudillos, y segundo, porque habría que preguntarle a los teóricos de las tics, si se trata de la formación de una inteligencia colectiva, producto de la interactividad y la conectividad entre otras cosas, que va regulando el sentido de su protesta y malestar cultural. Y en ese sentido cabe indagar dónde se concentra el poder del debate y la toma de decisión, dónde comienza y dónde termina la protesta y cuál es su fin último si es que existe, y que formas toma una sociedad que está agotando su sentido y su orden. Temas dignos de una reflexión más honda.


Causas y efectos


Ahora bien, dado que hoy se han agudizado los mecanismos de vigilancia y control de las sociedades contemporáneas invadiendo todas las actividades humanas, o el panóptico invertido según Foucault, esta forma de protesta trata de hacer visible la realidad en toda su magnitud a través de la imaginación, como una forma inteligente e intuitiva de indagar la verdad. Allí radica su potencia expresiva y a la vez el riesgo interpretativo de sus mensajes, pues como dice Armand Mattelart la masa se presenta como una amenaza real o potencial para toda la sociedad.

Y esto quiere decir que el riesgo es latente tanto para el poder formal frente a la masa que puede resultar ingobernable, como para los diversos líderes de opinión a la hora de usar los diversos sentidos que esto genera. Hay quienes piensan que estos líderes se pueden servir de dichos mensajes como mecanismo de liberación de una fuerza incontenible, a través de la cual se decante la frustración acumulada haciendo que se diluyan las razones formadas en el seno de la protesta y abriendo camino al sentido del triunfo de unos “oprimidos” sobre unos “opresores” a toda costa.

Como también se puede desencadenar una violencia generalizada e indiscriminada de gente que no distingue razones en función de la anarquía y el sin sentido. Caos del que emergerá de manera espontánea un nuevo orden social.


Símbolos


Esto equivaldría para el individuo preso de la masa, a pelear con una mezcla terrible de símbolos en un pensamiento confuso que ya no razona, pues la persona al sentir que se agotan las posibilidades de acuerdo se entrega al combate físico, lo cual no justificaría la violencia pero si la explicaría.

Por otra parte lo más importante es que si no se le reprime, la neo protesta llega al punto en que sirve para alimentar el debate, abrir espacios para el diálogo, e incluso llega a aglutinar a la gente independiente de sus intereses y necesidades alrededor de la reflexión y el estudio, pues el impulso inicial que reunió a la gente se agota, y para sostener la protesta y asimilar las dimensiones de semejante carga de símbolos, urge la concientización, la modelación del pensamiento alrededor del símbolo y sus sentidos.

Esto equivale a actualizar el significado en el pensamiento de la gente cuando urge definir el sentido, y construir el contexto y el referente común del reclamo.

Es decir, lo que se va a exigir y lo que se entra o no a negociar. La neo protesta puede generar seres reflexivos con propuestas de transformación, si se acompaña de contenidos que permitan estudiar de manera amplia y diversa la sociedad, y permite aprovechar seres humanos con posibilidades de formación, si se acompaña de condiciones materiales suficientes que les permita aportar de manera generosa a una sociedad que reclama (que vuelve a clamar), por una vida justa y equitativa.


Mecanismos Discursivos


Es mucho lo que hay para decir sobre las formas de neo protesta, por lo pronto digamos que ante el sentido de criminalización que domina en los medios de comunicación privados, la neo protesta se ha tomado las redes sociales, y se han creado formas a-normales (sin normas), que se salen de los cánones tradicionales de reclamo, y se dirigen a la opinión pública a través de tres mecanismos generales:

1- se hace de la devoción hacia el espectáculo que experimenta la sociedad de consumo, un recurso para “espectacularizar” la protesta y hacerla visible y “positiva”, más allá de la confrontación con las llamadas fuerzas del orden con el fin de generar opinión pública; 2- con mensajes icónicos y lingüísticos sintéticos y polisémicos, se rompe con la percepción masiva de la información oficial, presentada como información equilibrada, objetiva y veraz, emitida y reforzada a través de los canales oficiales y privados con el fin de poner la información en duda y motivar la pregunta y el ánimo de reflexión. 3- se recurre a la retórica discursiva, por lo que los mensajes van dirigidos al pathos (pasiones), al ethos (hábitos) y al logos (esquema de ideas) de los receptores del mensaje, y así se busca la aceptación y la adhesión a la protesta. En estos mensajes es de vital importancia el registro del acontecimiento (la función performativa de los medios de la neo protesta).

Los tres son mecanismos de propaganda, es decir de propagación de ideas y también de publicidad, o dicho de otro modo, de presencia y debate de la gente en lo público como lo entiende Jürgen Habermas. Es entonces cuando toman forma además de las marchas, el baile thriller: danza de muertos vivientes que simboliza el destino de los estudiantes que se sienten excluidos del modelo de calidad educativa; la besatón o la abrazatón como símbolos de una generación afectiva, que hace de sus cuerpos escenarios para la vida y la memoria.


Pupitrazos


Por otra parte aparecen tomas simbólicas como los pupitrazos, y a través de ellos la apropiación de los espacios en el campus universitario, en los que recrean el sentido del pupitre como un artefacto que para ellos y en dicho contexto, significa la importancia de tener un puesto en la educación pública, es decir, un lugar de sentido en el mundo; o el FlashMob les permite irrumpir en centros de concentración masiva y grandes flujos urbanos: centros comerciales, estaciones de transporte masivo y parques de la ciudad, a través de los cuales los estudiantes buscan generar preguntas en la ciudadanía y brindarle información sobre la protesta, y esto como el uso de un medio alternativo de comunicación que enfrente el sesgo informativo de los medios de comunicación privados.

Y así van surgiendo ideas que toman forma en las redes sociales: un enorme flujo de carteles, caricaturas, apropiacionismo, y demás, en el pleno debate de ideas alrededor del cual los estudiantes van aprendiendo a hacer la neo protesta y a comprender el sentido de su lucha.

Porque no todo se queda en la realización de mensajes, sino además en la apropiación de contenidos, pues a través de internet comparten documentos de reflexión y de estudio alrededor del tema que motiva sus reclamos. Se trata entonces del uso de las redes sociales, como apoyo a las actividades de un paro, una asamblea y de la movilización social, es una asamblea virtual, deliberativa, colaborativa y con un modo de encuentro asincrónico que no sustituye el encuentro físico sino que lo alimenta y lo llena de posibilidades discursivas.

De lo anterior se desprenden otras observaciones que ahora no entraré a desarrollar, pero dicho sea de paso, que por estas y otras razones, la manera pacífica y creativa que ha dominado la neo protesta en Colombia como en Chile, no sin lamentables hechos de física violencia en algunos casos, ha abierto espacios que se habían cerrado a la voz directa del ciudadano, por ejemplo El Congreso, como ocurrió en octubre de 20011 en la Comisión Sexta de la Cámara de Representantes.


¿Vándalos?


Pero además esto ha generado una creciente formación de la opinión pública compuesta por estudiantes, padres de familia y profesores, y tras las acciones performativas al menos se está motivando la ruptura de la percepción que la ciudadanía en general conserva, con respecto a la protesta como un recurso de los vándalos. Falta mucho por hacer sin duda para fortalecer la crítica y la propuesta, pero se han dado pasos muy importantes por recuperar los medios y los espacios democráticos en nuestro país.

Finalmente esta reflexión puede servir para fortalecer y transformar la neo protesta, como para combatirla y agotarla. De no ser porque la neo protesta apenas es el paso para concientizar, y para entrar en el diálogo y el acuerdo, siempre y cuando, diría Lévinas o el mismo Borges, se acepte la existencia vital del otro y de lo otro, en medio de profundas transformaciones que apenas se están concretando en nuestro país, en el continente y en el mundo en los albores del siglo XXI.

Porque quizá este no es el fin de los tiempos según lo preconizan los profetas de toda laya, sino el comienzo del fin del mundo tal y como lo conocimos quienes con dificultad cumplimos el doble rol de protagonistas y observadores de estos avatares.


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