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“TRÓPELIN”: deporte extremo de moda otra vez en la UTP


De buenas intenciones está empedrado el camino del infierno, y en el caso presente las buenas intenciones no bastan a salvar del apasionamiento espontáneo por "la línea del menor esfuerzo". LENIN


Estábamos tranquilos en clase en el “bloque Y” cuando sorprendentemente comenzaron a sonar algunas explosiones. Entonces escuché algunas preguntas como: ¿Habían convocado una marcha?, ¿va a haber tropel?, ¿qué está pasando? Bien, nuestra profesora dio por finalizada la clase y salimos inmediatamente. Al cruzar la carretera mi profesora se le acercó a uno de los capuchos y le preguntó sobre los motivos de la protesta y obtuvo las siguientes respuestas: ¡Vea las noticias!; ante la insistencia de ella y su curiosidad, el amigo encapuchado le respondió: ¡Por las reformas de Luis Enrique!, -¿cuáles?, ¡las becas, las becas!


Entonces me pregunté a mi mismo: ¿Están llamando a un tropel para derogar la reforma a los estímulos académicos? ¿Será que golpeando algunos tombos con piedras y material explosivo nos van a garantizar una contra reforma?, Si no lo consiguen, ¿cuál forma de lucha más fuerte van a utilizar?


Hagamos un intento por modelar ese sistema… mi profesora se va a sentir orgullosa cuando vea que sí le entendí lo que estaba explicando en clase jeje:


Tenemos un estado inicial Xo = reformas antidemocráticas, una caja negra en la que se genera un proceso que produce algún cambio al estado inicial y una salida del sistema, resultado del proceso anterior: Xf = contrarreforma democrática.


Según lo que analizo de nuestros amigos practicantes del “trópelin”, lo que debe ocurrir en esa “caja negra” es un tropel surgido de la espontaneidad para imprimir un “impulso” sobre las masas estudiantiles, que las llene de ardiente indignación por las reformas y las saque a la lucha. Al mismo tiempo, el tropel también sirve para presionar a las autoridades académicas a acceder a sus peticiones y así llegar al Xf.


Pues ni lo uno ni lo otro; la trazabilidad entre el estado inicial y el final del sistema propuesto no podrá ser el tropel de ayer, por varios motivos a saber: 1. Las formas de lucha no son elementos estratégicos; son elementos tácticos y como tales, deben perseguir un objetivo político claro y por lo tanto no pueden ser utilizadas como fin sino como medio para conseguir el objetivo señalado. 2. Porque a la administración no le importó que hubiera gente tropeliando, más allá de los perjuicios por los daños ocasionados. 3. Porque no hubo un amplio respaldo de las masas estudiantiles, pero sí muchísima indiferencia.


Ahora, supongamos que estamos parados en el primer piso de un edificio, en frente de las escaleras, en donde cada escalón es una forma de lucha y a medida que se sube la escalera, encontramos una forma de lucha más fuerte y más beligerante. Qué pasará entonces cuando los amigos del “trópelin” se paren en el último escalón: el tropel, sin haber recorrido el camino y se den cuenta que ya no tienen más escalones. ¿Mirarán hacia abajo para ver a cuál forma de lucha pueden retroceder para cumplir sus objetivos?, por ejemplo, recogerán firmas para enviarle una carta al Rector diciéndole: -“Ante la imposibilidad de los estudiantes para reformar el reglamento estudiantil mediante el tropel, amablemente le solicitamos que acceda a nuestras pacíficas y respetuosas solicitudes. Se anexan firmas”. Entonces, qué vamos a seguir haciendo, ya que no hay forma de seguir escalando en formas de lucha: tropel 1, tropel 2, tropel 3 y así hasta el infinito?


Ahora, no se trata de rechazar una u otra forma de lucha; se trata de entender que la elección de una u otra depende de algún momento táctico, de la correlación de fuerzas, de los objetivos y los límites de la lucha. Como dice la consigna: ¡la acción violenta no es toda igual, es justa la del pueblo buscando libertad!


Para explicar mejor lo que pienso citaré algunas palabras de LENIN: “Es de sumo interés señalar aquí la argumentación especial que ha esgrimido Svoboda en defensa del terror. "Niega por completo" el papel intimidador del terror (Renacimiento del revolucionismo, pág. 64), pero, en cambio, subraya su "significación como excitante". Esto es característico, primeramente, como una de las fases de la descomposición y decadencia de ese círculo tradicional de ideas (pre-socialdemócratas) que había obligado a seguir asidos al terror. El reconocer que actualmente es imposible "intimidar" al gobierno -- y, por consiguiente, desorganizarlo -- por medio del terror, significa, en el fondo, condenar completamente el terror como sistema de lucha, como esfera de actividad consagrada por un programa. En segundo lugar, esto es aún más característico como ejemplo de la incomprensión de nuestras tareas urgentes en cuanto a la "educación de la actividad revolucionaria de las masas". Svoboda hace propaganda del terror como medio para "excitar" el movimiento obrero e imprimirle un "fuerte impulso". ¡Es difícil imaginarse una argumentación que se refute a sí misma con mayor evidencia! Cabe preguntar si es que existen en la vida rusa tan pocos abusos, que aún hace falta inventar medios "excitantes" especiales. Y, por otra parte, si hay quien no se excita y no es excitable ni siquiera por la arbitrariedad rusa, ¿no es acaso evidente que seguirá contemplando también el duelo entre el gobierno y un puñado de terroristas sin que nada le importe un comino? Se trata justamente de que las masas obreras se excitan mucho por las infamias de la vida rusa, pero nosotros no sabemos reunir, si es posible expresarse de este modo, y concentrar todas las gotas y arroyuelos de la excitación popular que la vida rusa destila en una cantidad in conmensurablemente mayor de lo que todos nosotros nos figuramos y creemos y que hay que reunir precisamente en un solo torrente gigantesco. Que es una tarea realizable lo demuestra de un modo irrefutable el enorme crecimiento del movimiento obrero, así como el ansia de los obreros, señalada ya más arriba, por la literatura política. Pero los llamamientos al terror, así como los llamamientos a que se imprima a la lucha económica misma un carácter político, representan distintas formas de esguivar el deber más imperioso de los revolucionarios rusos: organizar la agitación política en todos sus aspectos.” [Subrayado fuera del texto]


Una muestra de la espontaneidad del tropel del jueves es lo ocurrido en ambiental: mi novia estaba en clase y me contó que los capuchos llegaron hasta su salón y les tiraron algo que explotó, por lo cual tuvieron que evacuar el lugar inmediatamente. Eso fue bastante raro, pues ¿si un tropel no es de masas entonces con quién es? ¿Solos o contra las masas estudiantiles?... tal vez y con perdón de los cristianos, lo que ocurre es que los amigos del “trópelin” en una actitud cristiana se creen los salvadores del mundo y creen que SOLOS pueden arreglarlo todo. ¡Pues no! Las formas de lucha las deben desarrollar las masas, o al menos en un estrecho vínculo con ellas, no unos cuantos caudillos o superhéroes.


Mientras la universidad de Antioquia y sus estudiantes dan ejemplo, la UTP no aprende.


En esas condiciones, ¿Cómo vamos a hacer para que la gente defienda la extraterritorialidad del campus o salga a tropeliar cuando sí se necesite de verdad?


Finalmente, me surge una inquietud. ¿Quién estuvo realmente detrás de este tropel y cuáles fueron sus verdaderas intenciones?… no será más bien que los que estuvieron detrás de todo fueron los paracos de Cordillera, expendedores del “parche”… claro está que si así fue, eso no quiere decir que todos los que salieron eran paracos, pues más de un incauto del movimiento estudiantil pudo haber caído, atraído por la adrenalina del tropel. Ojalá no sea así y simplemente hayan sido estudiantes desesperados por las condiciones que nos rodean.


En realidad cuando pienso en alguno de estos combativos amantes del “trópelin”, me los imagino dando la vuelta a la manzana y regresando como unos francos liberales reaccionarios, más peligrosos que antes.


En todo caso, el tropel convocado por estos “genios” fue estéril e inocuo: ¡Han pasado varios días después del sonado tropel y las reformas siguen vigentes! Ojalá algún día entiendan que el tropel es una forma de lucha y no un deporte extremo. Por ello, mientras tal cosa ocurre, presento una dedicatoria para los compañeros amantes y practicantes del “trópelin”: ¡QUE SE LOS COMA TROSKY, DIELO O CUALQUIER OTRO REVISIONISTA!


Por el momento, sin capucha,


DAVID JIMÉNEZ, estudiante UTP.

4 comentarios:

  1. Quisiera ver una anecdota u opinion de esta persona que enriquezaca las monoticas asambleas que se hacen en el galpon donde se quejan de todo y lo que se decide es hacer nada. Danos ideas a nosotros los uteperianos de como sacar todas estas cosas que nos estan haciendo daño y mas ud si apenas esta empezando la carrera. Esperemos pronto contar con su opinion en alguna asamblea para darnos de cuenta de que si le importa la U y tiene ideas para contarle a su profesora de como resolver los problemas en los que esta inmersos la comunidad de la UTP.

    ´´La historia, LA HISTORIA, ha demostrado dramaticamente y desafortunadamente, que la fuerza, las armas y la guerra ha llevado al hombre como casi la unica forma de conseguir lo que es de uno´´

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  2. de nada sirve criticar y no proponer, cada ves se hace mas efectiva la consigna de "divide y venceras".

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  3. Ese tropel no fue de los paras de la olla, menos mal, ese mismo dia hubo tropeles en otras partes del pais, lo que deja ver un espiritu comun y una organizacion desde arriba. La violencia ciega no sirve para nada, pero ay de los oprimidos cuando renuncien a la lucha violenta...

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  4. Cuando hay una división entre el conocer y el experimentar, la constatación pasa a convertirse en algo no veraz, las generalidades enfermizas dilatan los textos, tal cual lo hace el compañero que escribe, es mejor pasar de lo anecdotario a lo argumentativo, mejor dicho este texto es un fiasco completo, desde su estructuración hasta su contenido, no vale la pena debatirlo... Buen intento.
    Gracias.

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