Publicado por Comisión de Medios UTP | 3 comentarios

Feliz Aniversario!!!


No lo tenía planeado, pero no pude dejar de escribirlo ayer, después de llevar a arreglar el TV:

Noticia de un feliz Aniversario

50 años. No son ni una brizna en la vida del Universo. Siquiera un fragmento de segundo en la Historia humana. 50 cumple la Universidad Tecnológica de Pereira, la gloriosa dónde empezó en 1971 la Huelga de Universidades más contundente de nuestro pasado (¡tiempos aquellos!).

A través del retorcido TV miro las imágenes de este aniversario frívolo y parroquial: discursillos repletos de palabras barrocas y manieristas, sonrisillas hipócritas, copetes de gallo, ricachones arrugados embutidos en trajes costosos y feos. La “gesta” (esa palabrita tan paisa, carajo) de una institución pensada para la libertad. Tamaña idealización, reconstrucción descarada de la historia y la realidad supone que el “visionario” Jorge Roa – el primer rector y fundador de la UTP – se adelantó al Plan Atcon impuesto por el gobierno Norteamericano y se “inventó” una Universidad que no sería ni completamente técnica ni completamente especializada, es decir tecnológica. Lo mismo que ya otros se “inventaban” por la misma fecha en la Tecnológica del Chocó, en la U. del Valle, en la Tecnológica y Pedagógica de Tunja. Doctrina que Alfredo Molano recordaba hace tiempo con motivo de las protestas universitarias de 2008: Los estudiantes latinoamericanos no necesitan aprender demasiado ¿para qué enseñarles tanto?

Recordamos una historia plagada de rosas y buenas intenciones, de éxitos y “grandes logros”. Principalmente bajo los últimos diez años, regida por un prócer de la región que alguna vez fuera visceral izquierdista legal, luego traficante de oro y contrabandos, después gerente de las Empresas Públicas Pereiranas, candidato frustrado y fracasado a la Alcaldía, finalmente, el esclarecido por la providencia o el devenir infinito del Universo para mandar cuatro períodos consecutivos la Universidad más grande de la región convertida en su feudo personal, su hacienda ganadera. Hoy con 14.000 novillos y terneras, aproximadamente 300 vacas sagradas intocables, el resto por subcontratación y hora cátedra.

Allí estaban sentados, como no, los Rectores de las últimas cuatro décadas o sus parientes: El inteligente profesor Ossa (“Ossa, Ossa, Ossa, rectoría mentirosa”), La viuda del Doctor Guzmán a quién los estudiantes pintaban el apellido en las paredes con una cruz gamada en lugar de la Z, el ex-rector Gabriel Jaime Cardona que expulsó una veintena de alumnos opositores en 1982, el burgués adinerado y poderoso Juan Guillermo Ángel que hace dos años propuso al Consejo Superior Universitario la solución final para acabar con las huelgas y protestas universitarias: echar a la calle 300 muchachos revoltosos como escarmiento.

Unos se condecoraban a otros. El inútil Alcalde de la Municipalidad, Israel Londoño, condecoró al Rector Luis Enrique Arango, después el rector Arango condecoró al Alcalde, luego el rezandero Gobernador Tamayo condecoró a Arango y Arango a su vez condecoró a otros más justo antes que el corrupto senador Uribista Soto lo volviera a condecorar a él, para dar paso a otra condecoración que había enviado la Ministra de Educación, y unas cuantas cruces de Boyacá, Cruz de Oro Simón Bolívar, Medalla al Supremo Mérito Mediocre, Máxima Distinción Rotaria, así como otras y otras más.

Don Luis Enrique a quien cariñosamente llamaremos Don kike, con más medallas, embelecos y condecoraciones que un general del Ejército Soviético, sonreía mostrando sus arrugas y su mirada de mofeta apestosa, sus ojos de viejo zorro traicionero, en tanto unas proclamas y peroratas que parecían escritas por el difunto Silvio Villegas, por papá Fernando Londoño o por cualquier digno continuador de la poética Greco-Quimbaya, presumían de la “hidalguía” del señor rector, de los “caros” esfuerzos que supone adoctrinar generaciones tras otras, de los “nobles” intereses, del “tesón y la templanza” necesarias para lavar el cerebro, de bla, bla, bla.

Allí estaba una vaharada de burócratas, funcionarios oxidados y manzanillos bien perfumados, sanguijuelas del pueblo Colombiano, aplaudiendo emocionadamente, puerilmente. Me temo que una vez por siglo, pero solamente una vez por siglo Señor Mío, el mundo escupe algún burócrata de valor como Franz Kafka o Juan Rulfo. Todos los demás parecen empeñados en cobrarnos un millón de veces el infortunio de no pertenecer a su rosca mediocre, a su diplomática cofradía de llamadas telefónicas, disculpas mentirosas y escritorios derrumbados entre folios y papeleos.

Allí estaba la rancia aristocracia Pereirana, alabando con una ignorancia soberbia el Carmina Burana que amenizó la fiesta, canto profano que el Nazi Carl Orff desenterró en una abadía medieval, lleno de obscenidades e insultos en Latín y Alemán antiguo que escandalizarían – si lo comprendieran – a cualquiera de las encopetadas señoras presentes.

¡Fiesta señores y señoras, respetables damas, queridos comensales! Tras cincuenta años hay victoria del Capital sobre los humillados y ofendidos, medio siglo de mentes sumisas, de negocios jugosos con la educación universitaria, cada día más impresionantes y lucrativos, en una ciudad agobiada por la miseria y el desempleo. Medio siglo con un proyecto privatizador victorioso, medio siglo de subastar y rematar la Educación Pública colombiana. El ICETEX, instituto que desangra a través de créditos y usuras las intenciones de formarse de miles y miles de jóvenes colombianos pobres, también envió condecoraciones para Don Kike.

Allí estaban además los estudiantes desaliñados, pasando inocentes como borreguitos al lado del cortejo. Hasta el Blog de la Asamblea Estudiantil cayó en el entusiasmo de la fiesta y publicó las programaciones oficiales, que incluían una parranda macondiana pagada con platas públicas. ¡Fiesta coño, que es la misma Universidad que nada dice cuando amenazan de muerte a sus discípulos, la misma que prohibió las clases hace apenas unos semestres a cinco líderes estudiantiles, la que abre gustosa sus puertas a la bota militar!

¿Acaso la Policía Secreta o el Ministerio de Guerra no enviaron también sus condecoraciones? Imposible saberlo amiguitas y amigos, la nausea me poseía, en un intento por aligerar mi odio profundo, mi instinto de colombiano furioso, agarre el TV a totazos vociferando “¡Nunca serás Alcalde de Pereira Kike, N-U-N-C-A!”, en ese justo minuto empezaba a hablar… ¡¡¡El mismísimo Nuncio Apostólico también presente!!! Con su castellano medio Italiano medio Francés medio Provenzal, dijo que era preciso calcinar los homosexuales – no los curas pederastas – en el infierno, pero yo no oía nada más. Sólo vomitaba. Una y otra vez, vomitaba.

CAMILO DE LOS MILAGROS.

3 comentarios:

  1. Que buenos datos históricos los que nos aporta Camilo en este texto; lástima que refleje tanto resentimiento social y tanta agresividad

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  2. que triteza hasta donde hemos llegado...a dejar perder nuestra universidad...pero sin tomar las medidas necesarias y definitivas para evitarlo no hacemos lo necesario ni concreto algo definitivo que marque huella.....

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  3. Pues el artículo más que agresivo lo escribí en un sentido figurado, metafórico: tomenlo mejor como un relato de ficción, una muestra del realismo mágico y la extravagancia... No era -parece que así se entienda- mi intención emprender un ataque o blasfemia de ningúno de esos sujetos, sino simplemente recrearme en una burla ante tanta parafernalia, ante tanta pompa y circunstancia.
    ¿Porque? pues no deja de ser extravagante que después de toda la celebración salga el rector diciendo que la U está en crisis... una muestra más de lo que somos.

    Camilo

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