Publicado por Comisión de Medios UTP | 2 comentarios

LAS EXPULSIONES DE DOCENTES Y DICENTES EN LA UTP


ASPU HACE MEMORIA

Han sido relativamente pocas las expulsiones de estudiantes y profesores que se han dado en la historia de la UTP por razones políticas. Con motivo de las recientes expulsiones de cinco estudiantes de la Universidad nos permitimos hacer un ejercicio de memoria –en estos tristes tiempos de olvidos y de historias amañadas-:

La primera de ellas ocurrió a mediados de la década del 70, cuando al mando de la rectoría se encontraba un joven político liberal, representante de la blanca burguesía local -siempre intolerable y pendenciera-, y que hoy juega en el partido de la U. Evidentemente hablamos del Honorable Representante al Consejo Superior por parte de los ex Rectores, Ingeniero Juan Guillermo Ángel; lo más interesante de este recuento es que en el bando contrario se encontraba dirigiendo las asambleas de profesores el combativo líder del MOIR en Risaralda, el profesor Luis Enrique Arango Jiménez[1]. El recién Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario MOIR era un movimiento fuerte y alternativo, apoyado en amplias bases sociales populares y su líder en Risaralda era muy claro en sus tesis, defendiendo la libertad de cátedra, la autonomía universitaria y la gratuidad de la educación superior para los obreros y la clase proletaria.

Eran discursos fogosos e inteligentes en contra de esa burguesía vendetelas y cafetera, que quería socavar la autonomía universitaria. En el salón A-201 se daban los debates. El Rector Juan Guillermo Ángel optó por declarar insubsistentes a los profesores de la cuerda política del MOIR, una abierta decisión arbitraria, intolerante desde el punto de vista político y sin fundamento jurídico. Los expulsados fueron:

LUIS ENRIQUE ARANGO JIMÉNEZ

HERNANDO GONZÁLEZ

FABIO ZULUAGA

JAIME HERNÁNDEZ

FIDELIGNO MARTINEZ

ALEJANDRO GONZÁLEZ

No medió para ellos ningún proceso disciplinario, ningún pliego de cargos y, lógicamente, la Universidad tuvo que restituirlos en sus cargos. El nuevo Rector Guillermo Guzmán Londoño los recibió con un nuevo pliego de cargos, y al recibir sus descargos, los expulsó nuevamente, ahora sí, con una endeble base jurídica, de la cual muchos tenemos conocimiento –y memoria fresca- de su desenlace: Restituyeron a los docentes en sus cargos y les pagaron brazos caídos, daños y perjuicios.

El fuerte golpe y el dinero recibido hace que dos de estos profesores hagan lo que dice el cómico español GILA: “aló, si aló, con la casa del partido comunista, si hombre, habla Gila. Que me borren que me gane la lotería”, y así, el camaleón de la política risaraldense comenzó su periplo por la política liberal-burguesa, ingresó al mundo de los negocios con el “jefe” liberal Oscar Vélez Marulanda; luego entró a la AD-M19, donde tuvo que salir rápido hacia las filas de María Isabel Mejía Marulanda y hoy juega en el ala derecha del uribismo y para demostrar que está con su jefe, aplica a pie juntillas las políticas de ampliación de cobertura y privatización de la Universidad pública, restringe a niveles insoportables la democracia en la UTP y se convierte en el gran re-eleccionista que está ya en su cuarto período.

A comienzos de la década de los ochenta la administración de Gabriel Jaime Cardona Orozco, expulsó a 22 estudiantes por razones políticas, argumentando que habían cometido un delito grave: hacer una “fila de almuerzos” desde la cafetería hasta la rectoría para que todos se dieran cuenta de la mala calidad de los mismos. Los estudiantes expulsados así se quedaron y después de muchos años algunos regresaron a terminar sus carreras.

A finales de la primera década del siglo XXI se da la expulsión de cinco estudiantes, también por razones políticas. Los dirigentes estudiantiles fueron sentenciados el 10 de octubre de 2008 por el señor Rector Luis Enrique Arango en el Consejo Académico Extraordinario (Consejo número 06 de 10 de octubre de 2008) donde afirmó: “…Creo que Alejandro Parra, Pedro Cruz y Luisa Fernanda Arenas están seriamente comprometidos en estos hechos…”. Luego se montó el consabido pliego de cargos y fueron expulsados.

De este modo fueron juzgados y condenados con “imparcialidad” por el señor Rector. Quizás el señor Rector guarde la esperanza que al menos los tres jóvenes dirigentes de movimientos de izquierda, Alejandro Parra, Pedro Cruz y Luisa Fernanda Arenas, pertenecientes al POLO DEMOCRÁTICO ALTERNATIVO, se pasen a las filas de la derecha como lo hizo Iván Madrid o él mismo en la década del setenta. Y así, un fallo emitido en “derecho”, evidencia ante todo es un cruento escarnio político, acolitado por el Consejo Superior y el Académico.

La Asociación Sindical de Profesores –ASPU Risaralda- condena esta expulsión y se solidariza con los estudiantes. Recordamos que en el primer punto de nuestro pliego de peticiones exigimos la derogatoria del acuerdo No. 06 del 29 de febrero de 2008, del Consejo Superior, que modificó arbitrariamente la forma como se hacia la elección de decanos en la UTP y que a la postre fue lo que desencadenó el descontento generalizado de estudiantes y docentes. Defender la democracia es nuestro deber y nuestra obligación. Acabar con la interinidad de decanos y representante en los diferentes consejos es otra tarea urgente.

Pereira, 26 de agosto de 2009

JUNTA DIRECTIVA ASPU SECCIONAL RISARALDA


[1] Quienes deseen enterarse más en detalle sobre la actividad profesoral del señor Luis Enrique Arango Jiménez, pueden consultar en la biblioteca el libro del profesor Víctor Zuluaga, Memoria de un ejercicio docente, en el que dedica un interesante capítulo a las actividades llevadas a cabo por el actual rector de la UTP.

2 comentarios:

  1. Que documento tan bien elaborado, está excelente, compañeros(as)!

    Muchas gracias y felicitaciones por este esfuerzo de recuperación de la memoria histórica, proceso que tanta falta le hace al pueblo colombiano.

    ¡Viva la unidad obrero - estudiantil!

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  2. Este documento merece la publicación en toda la Universidad Tecnológica y en toda la ciudad de Pereira y Dosquebradas. Propongo un mochilazo para la recolección del dinero necesario para la publicación de al menos 500.000 volantes con este documento, ya que es de interés popular.

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