Publicado por Comisión de Medios UTP | 2 comentarios

Carta abierta de un estudiante de la UTP

Pereira, 14 de abril de 2010 
 
CARTA ABIERTA A LA COMUNIDAD UNIVERSITARIA
-UTP-

 
Si la naturaleza se opone,
lucharemos contra ella. 
Simón Bolívar

 
Compañeros y compañeras
Estudiantes, docentes y empleados
UTP:
 
Ayer la comunidad universitaria recibió el mensaje más aterrador de todos, que palabras más palabras menos, se puede traducir así: “a quien piense distinto lo vamos a matar”. La presencia de cuatro hombres armados y disparando al interior del campus constituye el hecho más insólito que he presenciado en mi vida universitaria. 
 
De pequeño me enseñaron que una institución educativa era un recinto sagrado, pero los directivos y directivas no sólo han convertido a la Universidad Tecnológica de Pereira en cueva de ladrones mediante proyectos de operación comercial y una privatización galopante, sino que han hecho de ella un antro de cubierta para los asesinos de la democracia. Su persecución sistemática a la libertad de expresión, manifestada en la censura ejercida sobre la Emisora y en el constante blanqueamiento de los muros donde se fija la expresión artística y política, tuvo su punto más álgido en la injusta expulsión de varios estudiantes recientemente. Pero yo jamás pensé que la vileza llegara al punto de permitir atentados contra las vidas de quienes luchan por una nueva sociedad. Ya no basta excluir a los jóvenes de la educación superior mediante matrículas que no pueden pagar: ahora también hay que matarlos. 

Porque cuatro hombres armados no ingresan a la universidad y se van tranquilos sin el conocimiento de las autoridades universitarias. La tragedia que pudo haberse presentado ayer es de proporciones incalculables. Y las directivas, representantes del Estado en la universidad y por tanto responsables de la vida, honra y bienes de los miembros de la comunidad universitaria mientras estén en el campus, no pueden decir simplemente que no vieron al elefante entrar a su sala de estar. 

Por supuesto, está claro que ellos no son los únicos responsables; el problema es más de fondo e incluye la profunda paramilitarización del país y el fascismo rampante, factores que unidos al narcotráfico y la política de falsos positivos dan lugar a episodios de terrorismo de Estado como el que presenciamos ayer en la UTP. Sin embargo, son Luis Enrique Arango Jiménez y su corte los directamente responsables de lo que ocurra en las inmediaciones de nuestra universidad y, por consiguiente, a quienes, al menos en primera instancia, debemos reclamar por los hechos acaecidos. No en vano 9 de los 19 allanamientos realizados a hogares de líderes sociales del área metropolitana corresponden a estudiantes universitarios. 

Por eso, creo que debemos EXIGIR, de manera categórica y sin más dilaciones, la renuncia inmediata e irrevocable del Rector de la Universidad Tecnológica de Pereira, quien con sus señalamientos y actitud dictatorial ha puesto en riesgo la vida e integridad física y psicológica de los estudiantes de la UTP, al igual que, por las mismas razones, la del Secretario General de la Universidad, Carlos Alfonso Zuluaga. Del mismo modo debemos demandar la entrega inmediata de las imágenes captadas por las cámaras de seguridad que se hallan ubicadas en las inmediaciones de la Facultad de Ciencias de la Salud, de modo que se pueda judicializar a los responsables de este vil atentado. ¿O será que ahora aparecerán casualmente fuera de servicio? 

Pero lo más importante en este momento es movilizarnos. MARCHAR lo más pronto posible, de manera pacífica y organizada, para rechazar la persecución de los estudiantes de la UTP y reclamar soluciones reales y efectivas a la crisis humanitaria que vivimos. Durante este semestre hemos estado en silencio y, como pudimos constatar el martes 13 de abril, el silencio, en vez de protegernos, fortalece a los enemigos de la democracia. El silencio ha permitido que actualmente haya más de 7.000 presos políticos en Colombia y que pocos lo sepan. El silencio le ha dado al régimen la fuerza para encarcelar al líder del CRIC y para procesar a la senadora Piedad Córdoba, así como a Miguel Ángel Beltrán y otros miles de personas cuyo único delito ha sido luchar por la paz con justicia social. El silencio mató a Jaime Garzón y ha permitido que el crimen contra su vida continúe en la impunidad. El silencio ha matado a muchos estudiantes universitarios y continuará haciéndolo mientras lo mantengamos. ¿Quién sigue? ¿Cuántos muertos más tendrán que aparecer frente a nosotros para que despertemos? ¿Cuánta sangre más tiene que derramarse? ¿Guardaríamos hoy silencio si ayer hubiera sido asesinado uno de nuestros compañeros?

 
Un estudiante UTP

2 comentarios:

  1. Esta muy bien, pero pelados, protegiendo a los jíbaros, que no son más que paracos???
    muy desubicados estos loquitos, dejen que la Policía haga su trabajo.

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  2. El problema no es que persigan a los jíbaros (por mí que los metan a todos a la cárcel), sino que hombres armados al interior del campus, sean policías o no, ponen en grave riesgo la vida e integridad de los estudiantes. Además cuando se retiraban encañonaron a todo el que se encontraron diciendo "no me miren hp". ¿Esa es la Policía a la que hay que dejar hacer "su trabajo"?

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